jueves, 7 de mayo de 2009

La mujer no lee a la Vieja (o cómo invitar/procrear/exacerbar).

A JOSELIN ROBLES

¡Pobre amigo! yo nunca supe
de tu semblante ni tu voz;
sólo tus versos me contaron
que en tu lírico corazón
la paloma de los veinte años
tenía cuello gemidor.

(Algunos versos eran diáfanos
y daban timbre de cristal;
otros tenían como un modo
apacible de sollozar).

¿Y ahora? ahora en todo viento,
sobre el llano o sobre la mar,
bajo el malva de los crepúsculos
o la luna llena estival,
hinchas el dócil caramillo
-mucho más leve y musical-

¡sin el temblor incontenible
que yo tengo al balbucear
la invariable pregunta lívida
con que araño la oscuridad!

Tú, que ya sabes, tienes mansas
de Dios el habla y la canción;
yo muerdo un verso de locura
en cada tarde, muerto el sol.

Dulce poeta, que en las nubes
que ahora se rizan hacia el sur,
Dios me dibuje tu semblante
en dos sobrios toques de luz.

Y yo te escuche los acentos
en la espuma del surtidor,
para que sepa por el gesto
y te conozca por la voz,
¡si las lunas llenas no miran
escarlata tu corazón!

(Extraído falazmente de "Presencia de la Vieja en Chillán", (a) Carlos René Ibacache Ibacache).


Uno sólo intentó ser la miel de maguey

transformarse en la espesa masa de tzoalli

a la manera de una imágen divina

y consagrar la amistad

en la mezcla

como devoración azteca

mas nunca española.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

canto a lo humano y lo divino: amar -(anta)

"ganó geraldo" (emejota)





(otilio)

No compre aquí. Vendemos muy caro. dijo...

'La mujer' vivencia una maravillosa ira del despertar en la abstracción mágica del lenguaje inaceptable inscrito por 'la vieja'.

hoy en día dijo...

"Habría que ver qué significa esa risa".

.......René Baeza