lunes, 31 de agosto de 2009

9º Sinfonía, Bórquez-Mahler.

"Pero lo que los apóstoles de la autenticidad realmente sostienen contra Mahler, a saber su rigurosa discontinuidad, la no-identidad musical con lo que sea que esté detrás de ello, emerge ahora como un suceso necesario. Weltschmerz (dolor del mundo), la disarmonía entre el sujeto estético y la realidad, ha sido la postura del espíritu musical ya desde Schubert. Pero esto no ha llevado a los compositores a modificar el lenguaje formal de la música. Ese fue el logro de Mahler. El alma replegándose en sí misma no se siente más hospedada en su idioma tradicional. Se siente consternada; su lenguaje ya no es capaz de acomodar la violencia directa de su sufrimiento (...) Pero Mahler no concluyó que la única solución era caer en el silencio."

"Contra todo arte, su objetivo es transformar el arte en una arena para la invasión de un absoluto."

"La música de Mahler sacude las fundaciones de un orden estético auto-asegurado en el cual una infinidad es encerrada dentro de una totalidad finita."

(Adorno, Quasi una Fantasia).

El devenir muerte del amigo podrá obstruir la música y la lectura, mas no el amor que estará chorreando eternamente de mis manos impuras.
Me dejaran solo y estaré llorando para cuando baje Dios a comprobar que la desgracia era cierta:

Hay una tragedia siempre más trágica porque más allá de la tragedia,
amenaza la posibilidad misma del suicidio porque no compete sino al Otro al que ya asesino o al testigo que no seré de mi muerte, en una oportunidad anticipada sólo porque "llegará" la muerte, llegará ella salvando el abismo de nuestras sombras y la flor de su boca dirá: "allí acaba", sin embargo, aunque, posándose en los rostros cual pulpo de las profundidades, diga que el tiempo tiene sentido porque la duración llega a ser el hecho de que un ser humano llame a otro, hurtará todas las partes del Todo en todos los que se aman porque no dejará que los hombres mueran solos,
no dejará que mueran solos,
y no lo harán nunca.