"No creo que una carretilla
de esperanzas, de juramentos, de flores al fin
vuelque a tus pies lo que desea
nuestro corazón, señora Dauphin"
(Regalos de frutos helados al año nuevo, XVI, a la misma).
"Victoriosamente huye el suicidio bello
¡tizón de gloria, sangre por espuma, oro, tempestad!
o risa si allá una púrpura se apresta
a no tapizar real más que mi ausente tumba.
¡Vamos! de todo este brillar ni siquiera el harapo
se retrasa, es medianoche, en la sombra que nos agasaja
a menos que un tesoro presuntuoso de cabeza
derrame su acariciado indolente sin antorcha,
¡la tuya tan siempre deliciosa! La tuya
sí, única que del cielo desmayado retiene
un poco de pueril triunfo peinándote con ella
en claridad cuando sobre los almohadones la depositas
como un casco guerrero de niña emperatriz
del que por imaginarte caerían rosas"
(Varios sonetos, III).
Escribo, como si pudiera repetir con alguna velocidad el corte
del teléfono a la hora inoportuna,
con los pies desnudos y fríos
lo que hoy se llama una situación de sospecha y pérdida
Pues yo soy la traducción imprecisa
del dolor que calla
en la absorción de las palabras malditas
y has dicho que el corral se sella
con la sangre de los que cuidan
señalando las ovejas
que continuamente se perdían
mas yo me desentendía y salía
a pescar un beso con renovado fulgor y rechazo
como si se tratase de un santo paso
lo que en verdad era falso y ya no valía.
2 comentarios:
Historia del "ya po"
Yo voy a escribir sobre la historia del "ya po", si es que me es posible.
Oye, una vez me dijieron "ya po", y al unísono, palabras que son irreproducibles.
Historia del "ya po"
Yo, cuando chico le decía a mi abuela "ya po Yoya", y comía lentejas.
Triste no?
Historia del "ya po"
Qué manera de fallecer!
o de desfallecer, que es lo mismo!
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