abrumarse al ver cómo Guido Vallejos espanta una mosca sobre su cabeza
en medio de la cirugía intencional de las cabezas partidas
es haber dado con la triste deducción
de toda una rama de la filosofía.
quedar varado en la cama
después de haberse gestado en mí
la intuición genuinamente filosófica de que se está solo en esto
no es sino el grito errado de mi recogimiento en el Todo
y tras el cual la acción de despertar
llega a ser el segundo trabajo más antiguo
que ha llevado a cabo el hombre sobre la tierra [después de la pesadilla].
no ser abrazado por nadie
cuando se han explicitado -por todos los medios- las primeras causas
que lo han llevado a uno
a estas débiles y enfermas relaciones cognitivas
no entraña sino que el contexto
no es ya el de una justificación
ni el de un descubrimiento
sino el de un extremo sin justicia.
no poder acudir a nadie,
infinitudinal resistencia del Otro a amarme,
lejanía completa, vacío abismal de la habitación
a la que de pronto fui exiliado, como si de pronto todo Chile
y el universo entero hubieran desaparecido tras la puerta;
pero las cosas ya no las puedo compartir con nadie,
soy la evidencia científica del egoísmo
y su oscuridad teatral que siempre amenaza
con deslizarse.
La escopeta tendría poco menos que mi estatura,
dejaría que me besara con la inconmunicable pasión a la que sólo podría elevarse un metal,
enviaría mi respiración hacia abajo como si de algo sirviera
a los muertos que cayeran por el gatillo, encaramándose
desde el dedo gordo de mi pie izquierdo.
Si pudiera morir dos veces, iría a gritarle a mi peor amigo
las más radicales exigencias que Dios jamás leyó siquiera de mí,
me dispararía, entonces, y reventado desde el piso, volvería a darme unidad
-puesto que la razón sobrevive todavía a un escopetazo-
Me levantaría y luego iría hasta donde mi peor amor,
le gritaría las peores vergüenzas e injusticias
que Dios jamás quiso leer siquiera de mí,
y entonces también me dispararía.
Hay que aclarar aquí, que en caso de que la razón todavía sobreviviera,
ésto no presenta realmente un gran problema,
pues dudo que ella vuelva a dar unidad
a aquél para quien la muerte
ya no es más que la verdadera herramienta de la ética.
no poder leer,
no poder avanzar una línea,
no poder anotar al márgen,
no ser capaz de un mapa conceptual,
no es sino la amargura de la sensibilidad
cuando la aprehensión produce escozor
y derrame lento y total de las estructuras.
acostarme sin calcetines y sin pantalones
es lejos lo que me ha hecho más feliz este día.
me alimento bien, sigo delgado, concluír:
otra vez acostarse.
me dejaron tan solo y tan vivo, tan real y tan entero,
murieron todos tan antes de mí,
que ya no tengo verdaderas ganas de morir:
llegaré al cielo y las puertas del Reino estarán cerradas,
tendría que volver a la vida y sentirme estúpido en el mundo incomensurable,
como el peor objeto entre todos los objetos,
como el más inútil, como el más objeto.
estoy sin recursos,
esperaré a mi padre.
4 comentarios:
no me queda más remedio que quemar mi alma con una vela
y depositarla
en todos los pájaros del amazonas
la capacidad ética parece ser la única verdaderamente "específica de dominio". viene con contenido proposicional innato: todos saben mentir tan bien.
the pocket bird
pro-lógica del yo
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