-"Todo me conduce al insomnio"
Hoy no leí a Kant. De entre todo lo que postergo, lo más detestable ( y no por principios, sino más bien porque ahora es postergado el sueño), es dejar un parágrafo a la mitad o no haber comenzado el siguiente. Intenté hojear en el bar buscando una nota, que ahora, sólo ahora, reproduzco íntegramente:
"Se hallará que un rostro completamente regular que quisiera el pintor tomar para que le posara como modelo, no dice comúnmente nada, porque no contiene nada característico y expresa, por tanto, más la idea de la especie que lo específico de una persona. La exageración de lo que pertenece a esta especie de lo característico, es decir, la que viola la idea normal misma (la conformidad a fin de la especie), llámase caricatura. También enseña la experiencia que esos rostros completamente regulares delatan en su interior comúnmente sólo un hombre mediocre; presumiblemente (si se puede admitir que la naturaleza exprese en el exterior las proporciones de lo interno) porque, si ninguna de las disposiciones del ánimo destaca sobre la proporción requerible para conformar a un hombre sin falta (fehlerfreien Menschen) no se puede esperar allí nada de lo que se denomina genio, en que la naturaleza parece apartarse de las relaciones habituales entre las fuerzas del ánimo para ventaja de una sola de éstas." (A 59).
(1) Detestable es dejar un parágrafo a la mitad porque con él puedo ya intentar resolver, conectar internamente a otros elementos, recapitular, organizar y extrapolar aquellas ideas que se abren a un desarrollo honesto pero en absoluto definitivo. Detestable es no saber cómo acaba el parágrafo, es decir, no saber cómo lo deja Kant. El estado del ánimo aquí es a la vez el de la sospecha, la ansiedad del desenlace (que llegaría, alguna vez), es decir, el sentimiento doloroso de estar clavado a la cama sin poder dormir a causa de lo que se ha venido llamando una histeria representacional.
(2) Detestable es no avanzar al próximo parágrafo porque las posibilidades de lo que viene - la expectativa del curso general de la exposición- es infinita e insostenible. Detestable, en el fondo, es no poder continuar debido a que el parágrafo anterior gravita aún en el ánimo y no se está dispuesto, en modo alguno, a ingresar lo nuevo, puesto que entonces el parágrafo anterior no se dejaría leer hasta su última palabra: no se dejaría pasar por lo que se viene llamando la lavadora representacional (el ánimo en todo su esplendor y actividad, en su fuerza). El estado anímico es aquí el de una niña que con la panza llena espera en virtud de su metabolismo para lanzarse sobre el próximo chocolate; esto es, el de la espera activa que busca una ocupación en la oscuridad camal para procesar saboreando a la vez el siguiente estado, que es a la vez el anterior (1).
Me acosté, entonces, sin haber leído, parecía cansado. Error. El cansancio se disipó lentamente y con él toda posibilidad actual de quedarme dormido. Fui alcanzado de pronto por la conciencia desesperada de estar despierto, de estar hablándome, maldiciendo a lo oscuro con palabras informes: algo pasaba, un vacío, como figuras absorbidas por la humedad de lo sin-materia, me acosaba. En mis representaciones faltaba por completo el entendimiento, toda relación con un objeto (del pensar) me era negada, la razón dislocándome en la nada de unos brillos; allá en los rincones, unos sonidos descontextuados acaecían de manera violenta y la imaginación se adueñaba de la sensibilidad quedando exiliado de todo principio vital. No tenía nada en que pensar. La lavadora no tenía nada que lavar y la histeria no encontraba ya ningún objeto en el que prolongarse. Me levanté, encendí la luz y el computador, y empecé a escribir esto.
Voy a ver qué hago con este parágrafo.
5 comentarios:
música boche. ritmo de lo marcial. respeto por el otro.
rodeos para pensarse ser racional, fin en sí mismo
respeto, "locomotora" vidal.
orinar y no-dormir.
(geraldo)
Sonar y soñar son lo mismo gramaticalmente y lógicamente. La única diferencia es el semen que hay entre ellos.
Dios cree demasiado en nosotros. Por eso nadie se ha matado todavía.
La peor herida es la Impersonalidad, hablábamos un día.
Fue grato verlo, sobre todo arriba de un tren; del Mismo Tren.
Das
Publicar un comentario en la entrada